Consuelo para la pérdida

Todos sufriremos el dolor de la pérdida en algún momento de nuestras vidas. Los seguidores de Jesús la experimentaron cuando Jesús murió. El Señor mismo lo experimentó durante su vida. Si quieres saber cómo enfrentar la pena en tu vida permíteme guiarte a la Biblia, la Palabra de Dios…

 

La Biblia nos enseña como lidiar con la pena y el dolor. En segunda de Samuel capítulo 12 nos habla de David, un rey de Israel, de quien se dijo que era un hombre conforme al corazón de Dios. Su primer hijo con Betsabé enfermó mucho. “Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. Y al séptimo día murió el niño; y los siervos de David temían hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí; cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oir nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?

Más David viendo a los siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que David preguntó a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.

Entonces David se levantó de la tierra, se lavó y se ungió, y cambió sus ropas. Fue al tabernáculo y adoró al Señor. Luego volvió al palacio, le pusieron comida y comió.

Sus siervos le dijeron: No entendemos lo que has hecho; mientras el niño estaba vivo,  ayunabas y llorabas, pero ahora que el niño está muerto, has dejado de lamentar, te levantaste y comiste? Y David les respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, porque yo dije: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mi, y permitirá vivir al niño? Más ahora que ha muerto, ¿Podré yo hacerle volver? Un día yo iré a él, pero él no vendrá otra vez a mi.”  El Rey David  sabía que un día él vería a su hijo otra vez en los cielos.

La respuesta de David nos muestra que él tenía una gran esperanza en Dios. Aceptó la voluntad de Dios en la muerte de su hijo. Esta aceptación es algo que nosotros, como humanos debemos experimentar al lidiar con la pena y el dolor. Es la única manera que podemos continuar con la vida. Dios en Su amor y misericordia tiene un plan, una salida aún para cuando estamos sufriendo. El es un Dios maravilloso que cuida de cada una de nosotras. Dios demostró y demuestra cada día su amor. Un día envió a Su único hijo – Jesucristo para mostrarnos ese gran amor, Jesús vino a esta tierra para sanar corazones quebrantados; para llevar nuestras penas y dolores de modo que pudiéramos ser confortadas.

La Biblia nos enseña que Jesús cargó con nuestros pecados. El murió en una cruz, fue sepultado y resucitó saliendo de la tumba triunfante para darnos vida eterna a los que creemos en El. A esto podemos llamarle una segura esperanza. Aún en la muerte, está esa “esperanza única” que puede llevar a una persona a los cielos. Esa fue la razón porqué el Rey David pudo aceptar la pérdida de su hijo. El tenía esa “esperanza segura” que vería a su hijo otra vez.

 

Esta “esperanza segura” de ver a nuestros seres queridos otra vez  en el cielo nos ayuda a aceptar la voluntad de Dios en tiempos de muerte. La Biblia dice: “Hermanos y hermanas no queremos que ignoren acerca de los que duermen, para que no se entristezcan como los otros que no tienen esperanza. (1 Tes. 4:13)

La palabra “esperanza” aquí en este verso de la Biblia, no significa…”así que espero…” sino que se refiere a una promesa segura de Dios.

 

Personalmente he pasado por la experiencia de la pérdida y sé que es algo muy doloroso y lleva su tiempo para lograr la consolación. Pero puedo decir que cada vez que ha sucedido, esta “esperanza segura” me ha ayudado a sobrellevar el dolor y sanar más pronto interiormente.

Como el Rey David, mientras esos seres queridos estaban vivos, yo oraba y no deseaba ni comer por el sufrimiento y el dolor. Pero luego que han fallecido y pasando los días la confianza segura en Dios me ha ayudado a superar la pena. La gracia y la fortaleza del Señor fue todo lo que necesité para superar esos tiempos difíciles y seguir adelante con nuevas fuerzas porque la vida continúa para mi hasta que Dios lo permita.



Un comentario para “Consuelo para la pérdida”

  1. Manuel Angel Fuentes dice:

    hace dos años y medio perdi a mi nieta Erica de 28 meses, tenia una cardiopatia congenita, a pesar de ello tenia una alegria en la expresión de su carita fuera de lo normal no lloraba apenas incluso cuando la incomodaban en el hospital infantil donde estuvo ingresada en varias ocasiones debido a su padencia de corazon, en su corta vida nos ha dejado a su abuela y a mi una huella muy profunda en el recuerdo y a la vez un dolor tremendo, necesitamos reforzar nuestra fe en la vida eterna, pues nuestro mayor anhelo es poder verla cuando dejemos nuestra vida terrenal, sus gestos, su carita y su sonrisa estaran siempre en nuestro recuerdo hasta el fin de nuestros dias, a pesar de que la espera se hace muy dura, deseamos y esperamos poder reunirnos algun dia con mi nieta Erica.

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