Enseñando con palabras y ejemplo
Ana había prometido a Dios si le concedía la dicha de tener un hijo, ella lo dedicaría todos los días de su vida al servicio del Señor en las tareas espirituales. Y así lo hizo. El niño creció y su madre lo llevó al templo a vivir allí y aprender todo el oficio junto al sacerdote Elí. El amor de Ana hacia Dios era tan grande que estuvo dispuesta a permitir que su hijo viajara por muchas millas de distancia y quedara allí aún siendo pequeño.
Esto no fue nada fácil para ella pero lo había prometido. Dios premió la fe de esta mujer permitiéndole ver a su hijo siendo un gran hombre y destacado en toda la nación.
Samuel de verdad fue un buen lider para el pueblo y un orgullo para su mamá. ¡Ese es mi hijo! Podía decir Ana con certeza. Sirvió a Dios y al pueblo todos los días de su vida.
Hubo otro hombre en la historia que sirvió a Dios todos los días de su vida sobre la tierra, ese fue Jesús, el Hijo de Dios. Así como no fue fácil para Ana dejar ir a su hijo a vivir al templo siendo tan pequeño, tampoco fue fácil para Dios enviar a Su único Hijo a la tierra para que enseñara a las personas del amor de Dios… pero lo hizo.
Jesús era un rey en los cielos, pero descendió al mundo en forma de bebé y vivió en una pequeña villa con su madre y con José su padre. La Biblia nos cuenta que Jesús les escuchaba y les obedecía. Cuando Jesús creció, El enseñaba a las personas y ellas le oían cuando les hablaba acerca del amor de Dios así como aprendió en su propio hogar.
La gente tenía muchas preguntas y Jesús respondía a cada una de ellas.
Tristemente su propio pueblo le rechazó… ellos no entendieron quién era Jesús. No estuvieron dispuestos a aprender y gustar del amor de Dios para sus propias vidas.
El fue crucificado en una cruz, dio Su vida por todos nosotros. Recibió el castigo que cada uno merecíamos y aún le rogaba a Dios…”Perdónalos, porque no saben lo que hacen” El amor de Jesús por nosotros es maravilloso. Su corazón está lleno de ese amor sacrificial y está dispuesto a esperarnos, perdonarnos y ayudarnos a ser personas con propósito y felices. Personas útiles en la sociedad en la cual nos ha tocado vivir.
Si eres una madre espero que el ejemplo de Ana te inspire a hacer algo bueno por tus hijos a pesar que puedas estar viviendo tiempos difíciles. Los niños crecen rápido y se van, no puedes dejar pasar la oportunidad de inspirar sus vidas para bien. Escúchalos y responde a sus preguntas y necesidades. Haz cosas y vive de tal manera que ellos puedan imitarte. Que en los días venideros puedas estar orgullosa de tener hijos sanos y útiles para la sociedad, la familia y en su relación con Dios.
Lee tu Biblia con ellos y ora al Señor para que les vaya bien todos los días de su vida.
Quizás nunca has invitado a Jesús a vivir en tu vida. El quiere ser tu Salvador y Señor. Quiere ayudarte a ser una persona victoriosa no importa en qué situación estés en este momento.






11 de octubre de 2009 a las 17:35
Muchas gracias por realizar mensajes tan valederos, son de gran ayuda para el alma. Que Dios les bendiga ricamente
30 de octubre de 2009 a las 23:33
Muy bonitos temas hermana, soy un joven que me gusta la lectura.
Sugiero que deben poor el nombre de la autora del tema.
adelante y muuuuuuuuuuuuchas bendiciones de lo alto
Bye
5 de diciembre de 2009 a las 19:32
Dios les siga bendiciendo abundantemente con la sabiduria que hasta el dia de hoy les ha concedido, para guiar espiritualmente a tantas mujeres que como Ana con gran agustia en su alma , toman del refrigerio que ustedes imparten con la guia del Espititu Santo. Soy colombiana necesitada cada dia mas de Dios, quisiera saber mas de ustedes y que compartieran conmigo de sus estudios y enseñanzas.
DIOS LES SIGA BENDICIENDO SEGUN SUS RIQUEZAS EN GLORIA EN CRISTO JESUS