Una carta

“Hola, mi nombre es Soa, soy viuda y tengo tres hijos. Mi esposo falleció hace años. Al principio fue tan difícil para mi porque mi esposo era el que proveía el pan para mi familia. Después de la muerte de mi esposo sentí como que la mitad de mi cuerpo se paralizaba. Perdí toda esperanza porque no sabía cómo iba a proveer para mis hijos y para mi. Debido a que mis hijos eran muy pequeños, no podía dejarlos solos en casa para salir a trabajar o realizar algún negocio. No tenía a nadie que me ayudara con mis hijos.

Un día la buena noticia de Jesús llegó a mi pueblo y yo llegué a conocer a Jesús como mi Señor. Las personas me animaron y oraron a Dios por mi. Algunas personas en la iglesia sabían cómo hacer pulseras y venderlas así que comencé a aprender a hacerlas con la esperanza de hacer algún dinero para alimentar a mis hijos. Mi Pastor me habló del programa Mujeres de Esperanza de modo que yo pudiera ser animada como mujer.

Al principio pensé: no puedo perder mi tiempo escuchando el programa porque yo necesito hacer las pulseras de modo que pueda lograr más dinero para mis hijos.

Más tarde empecé a escuchar mientras trabajaba. Al ir escuchando me fui animando con el programa Mujeres de Esperanza. Parecía como que el programa me hablaba directamente a mi. Una vez hablaron que Dios ama a las viudas y a los huérfanos tanto que les cuida y está atento a sus necesidades. Decían que Dios enjugará toda lágrima y te proveerá porque te ama mucho. Desde que escucho su programa me siento feliz y animada. Le pido a Dios que las bendiga.!

Comparte!


    Deja un comentario