Mujeres afectadas por violencia doméstica

Regularmente el esposo de Rosa la golpea. Tiene dos hijos en sus veinte, pero ellos nunca se levantaron en contra de su padre, por temor a lo que podría sucederles si lo hicieran. Cuando Rosa se enfermó, su esposo no la cuidó y solamente la trató peor. Rosa teme por su vida, pero no tiene a dónde ir. Si ella se va, podría terminar en las calles. Aún así, ella ha hablado con el personal de Proyecto Ana que está siendo animada y llena de esperanza cada vez que escucha el programa Mujeres de Esperanza. Eso le ayuda a sobrevivir cada día. Rosa está muy agradecida porque hay mujeres que están orando por ella y tratando de ayudarla y animarla. Nos ha pedido que continuáramos orando por ella y su esposo. “Sería maravilloso si él tuviera un encuentro con Dios,” nos dijo Rosa.
La violencia sucede en cada país, nivel social y grupo religioso. Algunas personas aceptan actos de violencia en el hogar como una manera normal de tratar con los miembros de la familia. En algunas culturas, aún las mujeres creen que una mujer merece una golpiza por su esposo si ella no le obedece. Muchas esposas temen a sus esposos más que a cualquier otra persona.
La violencia doméstica en hogares cristianos es aún un tema tabú en muchas iglesias. Demasiado pocos líderes han provisto lugares seguros para
mujeres abusadas. Ya sea palabras groseras, conductas controladoras o abuso físico y verbal, la violencia por un miembro de la familia, encargado o un ser querido es humillante y devastadora.
La violencia doméstica sucede tanto a manos de hombres como de mujeres abusadoras. Madres como también padres venden a sus hijas o las fuerzan a pasar por la circuncisión femenina.
Esposos y suegras torturan y lastiman a las esposas con ácido o agua hirviendo por “deshonrar a la familia.” Algunos cuidadores abusan de los ancianos, de los jóvenes y de los discapacitados.

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