Depresión – Estímulo desde la Palabra de Dios

Hablamos acerca de la depresión y cómo podemos enfrentar y luchar con este mal. Hemos dicho que la depresión es una enfermedad y que además hay muchas clases de tratamientos médicos para esta situación. Si haces una consulta con tu doctor seguramente podrá recetarte algunas tabletas que te harán sentirte mejor. A menudo lleva varias semanas para hacer efecto, y otras veces será necesario cambiar la medicación para obtener los mejores resultados. Las píldoras son efectivas especialmente en una depresión severa.

Otro tratamiento médico es el de la terapia Electro- Convulsiva a veces llamado el tratamiento de shock. Se usa un shock eléctrico muy suave al cerebro mientras que el paciente está dormido bajo el efecto de un anestésico. Por lo general esto se usa en un caso realmente serio y cuando las pastillas no funcionan. Es un tratamiento bueno y seguro para algunos pacientes y se ha visto que ha salvado muchas vidas. Pero por supuesto, tienes que estar internada en un hospital para recibirlo con la ayuda de un profesional.

Hemos hablado también lo bien que hace hablar con alguien más. Compartir tus sentimientos con una buena amiga. Las preocupaciones pueden resultar demasiado grandes para manejarlas sola, y hablar los temas puede ayudarte a ver las cosas de una manera un poco diferente… Es un alivio decir lo que tienes en tu mente y sentir que la otra persona comprende lo que estás sintiendo.

Hemos hablado algo acerca de la depresión que nos viene debido a la manera que pensamos. Nos imaginamos que va a sucedernos lo peor o que alguien quiere lastimarnos. Un buen consejero puede ayudarnos a pensar de la manera correcta y ayudarnos a que nos desprendamos de pensamientos negativos y no dejarlos anidar en nuestras mentes.

Los consejeros son personas entrenadas para hacer las preguntas más adecuadas y juntas podremos descubrir maneras de cambiar las circunstancias que nos rodean ya sea situaciones o relaciones que nos están causando problemas. Es muy cierto que el mundo a nuestro alrededor nos puede causar problemas. Al conversar con alguien más podrás recibir información y discutir algunas ideas de lo que puedes hacer como siguiente paso. El que está fuera del problema que te aqueja puede tener una visión más clara de cómo resolverlo y librarte así de lo que te está provocando tanta infelicidad.
Elizabeth: Es cierto que no siempre podrás pagar a un profesional para que te escuche. Quizás conozcas entre tus amigas a una persona sabia en quien confiar, una persona que sabe escuchar y guardar tus secretos… Alguien que te ayude a pensar con más claridad cuando esos pensamientos negativos comiencen a dar vueltas en tu mente. Te recomiendo que en lo posible descubras una persona que ama a Dios y que podrá orar por ti y animarte. No pierdas la esperanza que las cosas puedan cambiar y prepárate para lograrlo y no temas pedir ayuda para hacer los cambios que necesitas hacer.

Así es amiga. Quiero decirte que la Biblia, la Palabra de Dios está llena de consejos para dar ánimo a las personas que están tristes, deprimidas y en diversas pruebas. Dios nos dice: “Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me glorificarás” (Salmo 50:15) ¿Puedes clamar a Dios hoy?

La Palabra de Dios también nos dice que confesemos nuestros pensamientos y actitudes erróneas y recibiremos el perdón de Dios. (1ª. Juan 1:9) ¿No nos produce un gran alivio cuando sabemos que hemos sido perdonadas? Es como quitarnos de encima una gran carga. Necesitamos además lograr estar bien con alguien con quien hemos peleado, de modo que podamos tener paz. ¿Necesitas en este momento pedir perdón a Dios o a alguien más?

Se nos dice que es la voluntad de Dios que deberíamos dar gracias en toda situación. (1ª. Tes. 5:18)- no por las tristezas o las cosas malas, sino por lo que es bueno y por el hecho que Dios está con nosotras. Es difícil hacerlo cuando estás desanimada, pero ayuda a ver que no todo es malo.

La Biblia también nos habla de consolarnos y ayudarnos unos a otros. “Sobrellevad los unos las cargas de los otros. (Gálatas 6:2). De ese modo entonces, quizás necesites ayudar a alguien que está en depresión. O tal vez tú necesites la ayuda de alguien. Como dice la Biblia nos necesitamos unos a otros.

La depresión nos hace dudar lo que por lo general creemos. Necesitamos aferrarnos a las verdades que conocemos, aún cuando no podemos verlas en los tiempos difíciles. Verdades tales como éstas: Dios está en control… Él nos ama… Que él hará cosas buenas con nuestro sufrimiento. El Salmo 42 de la Biblia es un poema lleno de tristezas y quejas y el escritor aún se pregunta si Dios lo ha olvidado.
¿Te has sentido alguna vez de ese modo? Él se pregunta: “¿Porque estoy tan triste? ¿Por qué estoy tan abatido? Pondré mi esperanza en Dios, porque aún he de alabarle, mi Salvador y mi Dios. Eso es algo grande que te puedes decir, una y otra vez. ¿Por qué estoy tan triste? Pondré mi esperanza en Dios. Repítelo una y otra vez… Pondré mi esperanza en Dios.

Se cuenta de un anciano que caminaba a su hogar al final del día. Había estado trabajando en los campos y cargaba una gran bolsa con vegetales, herramientas y algo de leña que había juntado para el fuego. Estaba muy cansado y de cuando en cuando se detenía para descansar.

El sol se estaba ocultando cuando un granjero venía con su carro y su burro. Imagínate cuan contento se puso cuando el granjero le dijo: “¿Amigo, te gustaría subir a mi carro? El anciano de un salto subió al carro, sosteniendo su pesada bolsa en su espalda.
Luego de un momento el granjero dijo: “¿Amigo, porque no bajas la bolsa de tu hombro y descansas un poco?” El anciano le respondió: “Oh no, eres muy amable de tu parte llevarme a mí, no pretendería que también llevaras mi carga.”
Y el burro pensó para sí mismo: “Ya estoy cargándote a ti y a tu bolsa, no veo por qué no la bajas de tu espalda.”

Creo que a veces nos comportamos como ese anciano. Agradecemos a Dios por perdonar nuestros pecados, por darnos vida eterna y una nueva vida como seguidora de Jesús. Pero luego a menudo siento como que llevo sola todas mis cargas y preocupaciones, pensando que no quiero molestar a Dios con ellas. Pero por supuesto Él ya las conoce y sabe de cada una de ellas y quiere ayudarme con mis situaciones personales. Así como una madre carga con su hijo, Dios nos carga a nosotras y también nuestras cargas. Sería muy torpe de mi parte no ir a Él en oración y darle lo que me agobia. Su Palabra nos invita: “Echad todas tus preocupaciones sobre Él, porque Él cuida de ti.” (1ª. Pedro 5:7) Dios nos ama mucho, somos sus hijas y quiere cuidarnos. Démosle la oportunidad de hacerlo cada día y descansemos en Jesús. La Biblia nos enseña que por medio de la oración podemos llegar cada día a la presencia de Dios y contarle nuestras cosas. Él nos oye y responde. Amiga, permite a Dios que te ayude llevar tus cargas y preocupaciones. Recuerda echar todas tus preocupaciones sobre Él, porque Dios cuida de ti.”

Amiga, deseamos que Dios te proteja y ayude en cualquier circunstancia que estés enfrentando. Puedes comunicarte con nosotras.

2 Comentarios

  1. Anónimo dice:

    Gracias su consejo a sido de mucha bendición. Saludos desde Duran – Ecuador.

  2. alicia chulde dice:

    Buenos dias como puedo llegar a un grupo de mujeres que no son cristianas y que estan pasando por diferentes dificultades pues cada mujer es un mundo y me gustaria saber como encaminarlas para realizar un proyecto con ellas .

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