El abuso verbal y sexual

Tenía que llegar hasta la otra acera y por la mitad de la calle, me crucé con un padre y su hijo adolescente que venían en sentido contrario. El jovencito con sus hombros caídos y cabeza gacha; el hombre con su rostro lleno de enojo. Me dolió escuchar al padre decir: “Eres un estúpido…  cuando tienes que hablar no lo haces. Eso es lo que eres… un estúpido.” Y lo decía con fuerza y mucho énfasis. Por cierto, yo no sabía lo que estaba pasando entre ellos, pero me dolió que un padre se dirigiera de ese modo a su propio hijo. ¿Sería realmente un estúpido o no supo cómo responder frente a una situación que tuvo que enfrentar momentos antes?

¿Qué te parece amiga, le hablas de ese modo a tus hijos?

Menospreciar de esa manera a una persona con palabras, es un modo de violencia verbal, que causa un efecto muy negativo en el que recibe esos des-calificativos. En el caso del adolescente del cual te hablé supongo que le produjo un sentimiento de fracaso, rechazo e incapacidad.

Lamentablemente es algo que pasa más a menudo de lo que creemos. Cuando una persona se enoja, pierde el control de su lengua y es posible que use una batería de malas palabras que acribillan a quien tiene delante. Recuerdo haber ido al mercado a buscar algunos alimentos. Caminando entre las góndolas iba una madre con su niño pequeño. A él le llamaba la atención todo lo que estaba en los estantes. Al llegar al de los juguetes quiso tocar y jugar con cada uno. En un momento los peluches estaban todos por el suelo. Me pareció muy divertido ver al niño tan feliz de poseerlos a todos. ¡Pero imagínate a su mamá, el enojo de la señora era inmenso! Se puso nerviosa y comenzó a decirle de todo, cosas tales como,  ¡tonto, estúpido,  idiota! ¡Eres un niño insoportable! ¡No te traigo más conmigo! ¡Ya no te soporto!

Miré al pequeño y me dio mucha tristeza – pude ver sus ojos llenos de lágrimas y su boca temblando. Dejó de jugar y siguió a su mamá pero parecía un perrito golpeado.

¿Es que la mamá le pegó a su hijo?

No, eran sólo palabras y la manera tan enojada como las dijo. Creo que las palabras que decimos pueden realmente lastimar a alguien. Quizás produzcan más dolor que un golpe en el cuerpo. Creo que hay muchas personas hoy día que tienen sus corazones heridos por cosas mal dichas acerca de ellas. Seguramente todas podremos recordar alguna vez en que nos han herido con palabras y nos ha dolido mucho.Podemos llamarle a eso un “abuso verbal” o sea cuando una persona que tiene más poder usa ese poder para complacerse a sí misma. Lo hace de tal manera que lastima y molesta a una persona que es más frágil o débil que ella.

Puede significar eso y mucho más. Puede ser una persona más fuerte y más grande que usa la fuerza, pero podría referirse a la posición dentro de un trabajo, como por ejemplo, un jefe o supervisor. Podría ser alguien más rico, o tener más autoridad… Ellos tienen el poder de lograr que tu vida sea más difícil y miserable.

He sabido de personas que te manipulan para sacarte dinero, te extorsionan y otros como soldados en la guerra que fuerzan a las mujeres a tener sexo con ellos.

Todo eso que hemos mencionado, ciertamente es un abuso y el abuso sexual es uno de los peores. Nadie tiene el derecho jamás, de forzar o asustar o engañar a otra persona a un contacto físico si ella no lo desea. A los niños pequeños es necesario enseñarles y advertirles que no deben irse con personas que ellos no conocen o les resultan extraños.

Ese es un muy buen consejo. Pero tristemente, a menudo no se trata de un extraño sino alguien en la familia o amigo de la familia que demanda sexo o molesta a los niños que tienen menos poder para decir no.  Los niños no comprenden todo lo que significa el contacto sexual y sus pequeños cuerpos y mentes no están prontos para eso. Nunca es correcto que una persona mayor los use de esa manera. Si un niño abraza a un adulto, jamás es una invitación a tocarlo de la manera incorrecta ni invitar al niño para que toque al adulto de manera incorrecta.

He hablado con muchos adultos, tanto hombres como mujeres, quienes han sido profundamente dañados en sus corazones y mentes debido al abuso sexual cuando fueron niños. Por lo general, el abusador les ha dicho que es la falta de ellos y que deben mantenerlo en secreto. Esa clase de secreto está mal, no deben de guardarlo consigo mismo. Si tú o alguien a quien conoces, ha sido o está siendo abusado de esa manera, busca a alguien en quien confías y cuéntale lo que está pasando. Los niños merecen protección contra esa clase de actitudes crueles. En la Palabra de Dios, la Biblia, Jesús dijo que Dios castigará a aquellos que cometen cosas malas contra los niños. Jesús ama a los niños y odia este mal. (Lucas 17:2)

Esto es algo muy serio. Cuántas veces me lleva rogarle a Dios debido a este terrible mal que sucede a las personas. Es un tema acerca del cual no nos gusta hablar, pero sucede en cualquier parte del mundo y en muchas culturas. Si lo mantenemos en secreto estamos ayudando a los abusadores a continuar lastimando a personas inocentes por lo general a las mujeres y a las niñas. Sacarlo a luz es el primer paso para cambiar.

Se necesita mucho coraje. Pero no siempre la violencia se da con palos y puños. Personas bien educadas pueden usar palabras habilidosas para herir o engañar a otros. Padres, Maestros, o líderes religiosos, quienes enseñan a los niños a obedecer, pueden usar su posición para conseguir lo que quieren para sus propios deseos.

Pensemos un momento ahora acerca de las palabras que usamos. ¿Puedes recordar cuándo fue la primera vez que te sentiste realmente herida por palabras? ¿Puedes recordar lo que te han dicho y cómo te has sentido? Estoy segura que algunos recuerdos vienen a tu mente. Tal vez aquellos mismos sentimientos se levantan otra vez, aún ahora. Tendemos a recordar las veces cuando nuestros sentimientos fueron heridos, aún cuando olvidamos lo que realmente sucedió en ese momento. Esas palabras pueden permanecer con nosotras y aún resonarán en nuestras mentes. Años más tarde podrán parecernos tan reales. Hay padres que gritan a sus hijos pequeños cuando se enojan por algo y le dicen “eres un inútil” Pasando el tiempo ese hijo crecerá pensando que no es bueno para nada y no merece el amor de nadie. El mundo le parecerá un lugar peligroso para él. Podrá sentirse temeroso y con miedo de decir lo que piensa o no tendrá el valor de iniciar cosas nuevas. O puede llegar a ser un amargado y enojado con la vida y con dificultad de amar. Y por supuesto cuando crezca y llegue a ser padre, no sabrá ser un buen padre.

Pero los padres necesitan corregir a los hijos, disciplinarlos. Te preguntarás cuál es la diferencia entre disciplina y abuso.

Bueno, debes saber que la disciplina está para enseñar a tu hijo importantes lecciones.

El abuso es más acerca de lo que tú quieres lograr para ti misma.

Sí, es así. La disciplina podría ser un castigo… como por ejemplo mandar al niño a su cuarto por un momento si no se portó correctamente o no hace caso a lo que le pedimos. Por ejemplo le dices que ponga las cosas en la mesa para la cena y él se niega ayudar. Le hace bien al hijo aprender a poner la mesa. Como es desobediente, será disciplinado enviándolo al dormitorio por un momento o se le impide mirar su programa favorito… Por lo general no disfrutamos disciplinando a nuestros hijos y ellos tampoco lo disfrutan, pero en el correr del tiempo produce buen fruto en su vida (Hebreos 12:11)

Eso es muy cierto. Yo agradezco a mis padres que me hicieron estudiar y además me enseñaron lo que es correcto y aún a veces me han castigado y se lo agradezco. Así que, cuando necesites corregir a tus hijos, trata de mostrarles qué es lo que hicieron mal y castígales si fuere necesario pero no lo hagas con enojo, ni golpeándoles. No los llames con palabras hirientes y siempre permíteles saber que los amas. Amiga, ¿qué piensas en cuanto a lo que los niños más necesitan?

Es cierto que necesitan comida, ropa, un hogar, jugar, pero más que eso, necesitan ser enseñados cual es la manera correcta de comportarse. Y mucho más aún necesitan saber que tú los valoras, los escuchas y los respetas. Necesitan saber que son amados por lo que son, aunque a veces hagan cosas equivocadas, erradas.

Pienso que aún nosotras las personas adultas necesitamos todas esas cosas también para ser valoradas – respetadas y sentirnos amadas. A través de toda nuestra vida podemos sentirnos heridas por palabras dichas por alguien, ya sea en el trabajo, en la calle, pero mucho más por alguien que dice amarnos y nos lastima con expresiones crueles, ordinarias o dice cosas no ciertas acerca de nosotras. Palabras mal dichas a veces duelen más que una cachetada en la cara.

Hay un proverbio que dice “Manzana de oro es la palabra dicha como conviene…” Cuidemos nuestro vocabulario para no lastimar a quienes nos rodean.

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