Guiar a nuestros hijos a ser auto-disciplinados

Recuerdo una famosa frase que dice algo así: “La mano que mueve la cuna es la que gobernará al mundo.” ¿Por qué a alguien se le habría ocurrido esta frase? Yo creo que el carácter del bebé se forma en el seno del hogar junto a su madre y que será influenciado por el comportamiento y modo de ser de ambos padres.
Otra figura que me resulta hermosa es la de la estaca y la enredadera. Si tienes jardín en tu casa, cuántas veces no habrás puesto un palo como estaca para ayudar a la planta o a un árbol desarrollarse derecho en su tiempo de ser tierno y frágil. La planta se recuesta al palo y aún se enreda en él para no caerse y crecer bella y fuerte.

Al principio es necesario ayudar a orientar esas tiernas ramas para que se sujeten a la estaca. Pero luego de un tiempo ellas solas se van sujetando.
Pensando en los niños pequeños igualmente necesitan el esmerado cuidado de sus padres, maestros o cuidadores hasta que logran comprender que lo que desean es enseñarles cosas buenas para sus vidas. A medida que van creciendo, así como el ejemplo de las plantas, llegan a ser obedientes y comprenden lo que deben hacer por su propio bien. Aprenden a tomar buenas decisiones a medida que van creciendo.

Y les resulta más fácil luego hacer lo que Dios quiere que hagan. A las madres les agrada ver a sus hijos crecer y ser respetuosos y obedientes. Cuántas veces las madres y los padres tendrán que ayudar a sus hijos a tomar decisiones correctas mientras jóvenes. Y muchas veces a los hijos no les gustará escuchar que les digan que no podrán ir a una fiesta o reunión a altas horas de la noche porque los padres saben que esas personas no serán de buena influencia para ellos.

No es una tarea fácil y lleva su tiempo porque no se crece de la noche a la mañana sino que lleva años enseñarles y guiarles con paciencia y amor como lo hacemos con una planta. Y muchas veces no es una tarea placentera, pero debemos ser persistentes a pesar de eso para lograr lo que nos hemos propuesto sabiendo que queremos que crezcan derechos y fuertes.

Para ver crecer hermosa una planta se necesitan ciertos elementos como la luz y el calor del sol, el agua y la buena tierra. Pensemos un poco acerca de estos tres elementos… y relacionémoslos con la crianza de nuestros niños.
-La luz del sol: Los niños necesitan “la luz” de nuestro amor. Los niños necesitan saber que son amados no importa lo que hayan hecho.
-La lluvia: Podríamos considerar aquellas cosas que nuestros niños necesitan como la guía y la disciplina de modo que puedan comprender cómo comportarse y que hay consecuencias por el mal comportamiento. Si se les permite hacer todo lo que les gusta hacer y nunca son guiados ni se les muestra cómo deben comportarse nunca lo sabrán y no crecerán fuertes en su carácter. Crecerán medio salvajes y fuera de lugar.
– Lo siguiente por supuesto es el terreno o suelo. Ellos necesitarán buenos nutrientes para que sus cuerpos se desarrollen y crezcan. De la misma manera necesitarán “buena comida” para sus corazones. Mucho dialogo, ser escuchados, leer para cultivar sus mentes y ser animados. Y por supuesto deben comprender por qué se les pide que se comporten de cierta manera.

Es muy lindo poder guiar a los niños por el camino del bien, pero para ello los padres deben cultivar su propia vida para saber guiar la de sus pequeños hijos. Por tanto una mamá o un papá deben prepararse para saber enfrentar lo que les espera en esta nueva etapa de sus vidas. Es importante saber que los niños fijan en sus mentes muchas conductas y costumbres antes de sus 6 a 8 años. Por tanto es necesario estar preparados para sus preguntas, interrogantes y deseos de saber.
Un importante principio de la pedagogía es “la influencia”. El niño aprende observando, imitando lo que hacen sus mayores. Por tanto si tienes niños a tu cargo debes hacerte un examen personal y preguntarte ¿qué características y que cualidades deberías añadir a tu vida sabiendo que tu pequeño va a imitarte y vas a influir en su carácter. A su vez debes examinarte y ver qué hábitos y prácticas deberían ser eliminados de tu hogar y de tu persona, para que no influyan en tus hijos.
Por ejemplo cosas como la mentira, la falta de honestidad, la falta de honradez. Tu manera de hablar- si sabes controlar tu tono de voz y las expresiones que usas y mucho más.

Hay ciertas cualidades que son tan hermosas; como la compasión, la bondad, la fe, el amor, el perdón y si están en un hogar brillan como un diamante. Podríamos decir que son las cualidades del Espíritu Santo, a las cuales se les llaman en la Biblia, “el fruto del Espíritu Santo”. Una vida llena del Espíritu Santo producirá frutos deseables y disfrutables, por eso es bueno cultivar esas características en nuestros hogares. Y como hemos dicho acerca de la influencia; tu hijo te observa y va a tratar de reproducir en su vida lo que ve en la tuya. Si ríes, si cantas, si eres amable y cariñosa tus hijos lo serán. Si gritas, insultas y tienes descontento permanente en tu rostro, tu niño lo absorberá y lo repetirá también. No te descuides… ellos te están observando…

Amiga, piensa en tus hijos y en lo que ellos necesitan para crecer y llegar a ser adultos responsables que puedan pasar luego esas mismas características a sus propios hijos en el futuro. Los hábitos y costumbres de papá y mamá es lo que más influye en la vida de los niños pequeños. Recuerda que ellos te observan, te escuchan y te miran porque para ellos eres lo más querido.

Amiga, quizás estés pensando que la tarea de ser mamá es muy dura en este tiempo. Y sabes… estás en lo cierto. Pero debes saber que es el trabajo más importante que alguien pueda tener. Aún cuando te sientas desanimada y te parezca que tus hijos no te escuchan, tus amables palabras pueden ayudarles a crecer en la manera correcta. No te canses de hacer el bien y a su debido tiempo cosecharás buenos frutos.

Y a veces la disciplina es dura. Cuántas veces tendrás que decir “no” a tus hijos o no permitirles hacer algo que a ellos les guste mucho hacerlo, porque tú sabes que no será bueno para ellos. No se sentirán felices, pero deberás mantenerte firme en guiarles en lo que es correcto. ¡Un día cuando crezcan te lo agradecerán!

Esperamos que estas recomendaciones te animen a seguir adelante en la buena educación de tus queridos hijos. Como dijimos: “Cuando crezcan te lo agradecerán! Pero empieza a educarlos desde ya.

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