Nuestra confianza está en Él

Queridas Amigas,

Hace miles de años atrás, Jeremías, el profeta del Antiguo Testamento escribió: “Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto.” Sus palabras aún hablan a los hombres y mujeres cristianos hoy.

Este año, me propuse reflexionar en este pasaje de Jeremías y orar para ser transformada por él. Quiero animarte a viajar conmigo mientras buscamos comprender más este pasaje como creyentes. Es importante pedirle a Dios revelación en las palabras que encontramos en la Biblia (Salmos 119:18). Jeremías nos dice que las bendiciones de Dios vienen a aquellos que confían en el Señor, más allá de las circunstancias. Podemos definir una bendición como todo lo que Dios nos da que nos permite estar plenamente satisfechos en él.

A medida que maduro en mi vida cristiana, me doy cuenta que mi confianza en Dios resulta de creer que él es quien dice ser: santo, justo y sobre toda la creación. Si aceptamos y confiamos que Dios es digno de confianza y fiel, entonces viviremos como lo creemos – con convicción y confianza. Eso es fe. Eso es acción.

Entonces podemos con confianza “sonreír al futuro” como la mujer en Proverbios 31:25 porque nuestra confianza está en Él, no en nosotras mismas u otros. Me asombro de cómo muchas de nuestras oyentes de Mujeres de Esperanza expresan el gozo y experimentan felicidad incluso en el sufrimiento, compartiendo sus historias de esperanza.
Cuando confiamos con una fe simple en Jesús, nos volvemos como el árbol de Jeremías, cuyas raíces salen y reciben alimento del Señor. Durante los tiempos difíciles de nuestras vidas, elegimos cambiar el temor y la ansiedad por la paz de Dios. A través de estas pruebas, vivimos una vida llena con el fruto del Espíritu Santo. Es el fruto del amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y dominio propio (Gálatas 5:22-23).

Por favor, oren al Señor para que nos permita crecer en la verdad del evangelio y derramar el fruto que bendice a otros.

En Él se regocijan nuestros corazones,
Dra. Peggy Banks
Directora Ministerio Global
RTM Mujeres de Esperanza

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