Nuestro refugio y escudo…

Queridas amigas:

“Mi refugio y mi escudo eres tú;
En tú Palabra he puesto mi esperanza.” Salmo 119:114.

Cada mes cuando me siento junto a mi escritorio para escribir mi carta personal para ti, me esfuerzo por decir todo lo que tengo sobre mi corazón. Y cada día, me siento bendecida sabiendo que cada una de ustedes valora tanto la oración que se unen para orar con nosotras cada mes. Gracias.

Me gusta este pasaje del Salmo 119. Es tan consolador conocer a Dios como nuestro refugio y escudo. Es en la Palabra de Dios que el salmista encuentra esperanza. Él sabe que se escudará de los difíciles tiempos en la vida. Puede estar seguro que las promesas que Dios ha dado en Su Palabra serán una realidad.

Cuando describimos mujeres de esperanza, decimos:
• Una mujer de esperanza tiene un corazón que está centrado en Jesucristo.
• Una mujer de esperanza espera en Dios para dirección y sabiduría.
• Una mujer de esperanza cree en el poder del Espíritu Santo.

La esperanza es importante en cada aspecto de nuestras vidas y especialmente es así en nuestro caminar espiritual con el Señor. Es debido a las promesas de Dios que podemos ser mujeres de esperanza. Tenemos esta esperanza de una nueva vida y eternidad con Dios por siempre.

Hoy, cuando nos unamos en oración, recuerden las promesas de Dios para ustedes y sus hermanas alrededor del mundo. Levanten sus voceas y regocíjense que Dios es nuestro refugio y nuestro escudo. Crean que cualquiera sean las dificultades que enfrenten, pueden encontrar esperanza en la Palabra de Dios y Sus promesas.

En Él nuestros corazones se gozan.
Dr. Peggy Banks
Directora Ministerio Global
RTM Mujeres de Esperanza

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