Padres abusivos

Es difícil de imaginar que una madre que dice amar a su hijo, pueda cruzar la línea y abusar de su bebé, pero sucede. Quiero compartir contigo lo que nos escribió una mamá. Ella dice lo siguiente: “No recuerdo mucho acerca de esa mañana. Sólo sé que desperté otra vez por el llanto de mi beba. Era una bebe que por alguna razón lloraba mucho. Desde que nació he dormido muy poco. Mi familia se había mudado al otro lado del país y estábamos viviendo con mis padres. No me sentía bien y un día cuando la bebé comenzó a quejarse otra vez, algo en mi estalló. Sentí que ya no soportaba más. Aunque yo amaba a mi niña, supe que no podría pasar cerca de ella otra vez porque temía hacer algo que la lastimara. Llamé a mi mamá y le dije: ¡Por favor! ¡Ven y llévate esta beba! Sabes… Nunca olvidaré esa mañana. Tuve tanto miedo… tanto- por la manera en que me sentí y me asusté porque realmente podría haber lastimado a mi hija. Debo decir que gracias a Dios nunca más me he sentido de esa manera.”

¡Qué tremendo! Suena a muy impresionante, pero es algo común que pase, lamentablemente. Las que son madres saben que una mujer tiene una limitada cantidad de energía, paciencia y fuerza. Cuando todo eso se termina será muy fácil  perder el control con tus hijos y puedes lleguar a hacer algo de lo cual debas arrepentirte. Necesitas saber de antemano qué hacer para ejercer el control de ti misma.

Hoy queremos hablar de algunas de esas cosas de las cuales puedes echar mano por amor a tus hijos. Yo creo que todas en algún momento por cansancio o por otra serie de problemas que tenemos que afrontar, perdemos la paciencia. Por eso necesitamos palabras de ánimo y la ayuda de Dios para poner bajo control nuestro carácter.

Podemos hacerle mucho daño a la vida de nuestros hijos, cosas que repercutirán en la vida futura de ellos.

Algo así nos relató Jenny acerca de sus recuerdos de niña. Ella nos dijo: “Yo estaba tan asustada que no podía moverme; quería correr pero mis pies parecían estar clavados en el piso. Lo que más recuerdo eran sus ojos. Parecían despedir fuego y su rostro tirante por el enojo. Nunca sabía lo que él iba a hacer; si me tiraría del cabello o me tomaría de los hombros o me sacudiría. Nunca sabía si iba a tironear de mi pequeño cuerpo o golpearme. Tal vez golpearía mi cara con su mano. No lo sabía. Todo lo que podía hacer, era arrollarme y abrazarme a mi misma preparándome a lo que vendría.”

¡Pobrecita esa niña! ¡Qué recuerdos de su niñez y de su papá! ¡Qué hombre loco! Su padre no podía controlar  su enojo frente a alguna travesura que realizaba su pequeña hijita. Jenny creció y llegó a ser una mujer muy afectada por lo sucedido durante su niñez. Ella reconoce que a veces hacía travesuras y necesitaba disciplina pero su padre no podía controlar su genio ni supo cómo educarla o disciplinarla. Cuando se enojaba mucho la llamaba estúpida y la golpeaba y la niña creció teniéndole mucho miedo al padre. Para ella todos los hombres eran como su padre. Desconfiaba de todos ellos y le costó mucho creer en alguno para poder casarse. Nos dijo: “Necesité saber que habría un hombre que me amaría y no trataría de controlarme, ni manipularme ni abusar de mi. Felizmente me casé con un maravilloso hombre. De mi padre les puedo decir que al ponerse más anciano, llegó a ser menos agresivo. Hoy día tengo una buena relación con él, pero tuve que perdonarlo por muchas cosas feas que me hizo.”

Si fuiste abusada cuando niña, queremos darte palabras de ayuda hoy. Aquellas personas que fueron abusadas de niños tienen una mayor chance de abusar  a sus propios hijos. Han visto un mal ejemplo y a veces tienden a comportarse de la misma manera como sus padres abusivos. La buena noticia es que puedes parar con ese patrón abusivo y puedes dar a tus hijos la disciplina adecuada.

Es nuestro deseo que los padres pongan atención a esta información de modo que otros niños pequeños no tengan que sufrir de la manera que sufrió Jenny. Es muy fácil enojarte con los miembros de la familia, aún si los amas. Es posible amar a alguien pero aún así perder tu temperamento y lastimarle. La buena noticia es que podemos mejorar nuestra conducta. Pero primero, debemos descubrir si tenemos algún problema y buscar ayuda profesional.

Tenemos unas preguntas que te ayudarán a decidir si necesitas ayuda con tu enojo.

¿Eres celosa y posesiva? ¿Tienes un temperamento incontrolable? ¿Has arrojado objetos sobre otra persona o has roto cosas? ¿Cuando estás enojada golpeas, tironeas, empujas o pateas a otros? ¿Si lastimas a tu hijo, lo culpas por hacerte hacer lo que hiciste? ¿Fuerzas a otros de tu familia a tener sexo contigo? ¿Asustas a tus hijos de modo que ellos teman decirte no? ¿Has amenazado matar a tus hijos o quitarles algo que es muy precioso para ellos como un amigo o una mascota? ¿Usas violencia y amenazas para sentirte más en control de todo?

¿Puedes identificar cualquiera de estos patrones en tu vida? Si es así quizás te sientas desanimada y piensas que nunca podrás cambiar, pero sí que puedes. Esa no es la manera correcta de tener control. Pero puedes construir mejores relaciones. Notarás una gran diferencia para ti y para tu familia.

 Lo primero de todo: Necesitas aceptar que eres responsable por tu propia conducta. No culpes a otros. Debes escoger opciones y sólo tú puedes hacer los cambios. Aprender a controlar tu enojo es importante. Necesitas reconocer aquellas situaciones que te sacan de ti. Por ejemplo: ¿te sucede cuando tú hijo o tú están cansados? Piensa acerca de cosas así e identifica tus debilidades para que de esa manera puedas tener la capacidad apropiada para tratar con tu ira la próxima vez que aflore a la superficie.

Hablemos acerca de tus sentimientos. ¿Cuál es la emoción con la que tienes más dificultad? ¿Es el enojo, la frustración, el estrés o la depresión? Tal vez es una combinación de estos sentimientos. ¿Cómo reacciona tu cuerpo cuando quieres golpear a alguien? ¿Transpiras? ¿Tu rostro se pone rojo y tu corazón late más rápidamente? ¿Tus músculos se tensan, tus puños se cierran y tu respiración se acelera? ¿Tu rostro se pone tenso y frunces el ceño? Esto es a lo que llamamos la pelea o la respuesta a cosas que parecen amenazarnos. Cuando al principio sientes estos síntomas, es tiempo de tomar un respiro profundo de aire y un paso hacia atrás, y no hacia adelante.

Cuando estás enojada- ¿qué haces? Golpeas puertas, golpeas con los pies, arrojas cosas o transpiras y gritas…  esos son signos peligrosos. Ciertas situaciones pueden sacar lo peor de algunas personas. ¿Te das cuenta que te pones más enojada al final del día o tarde en la noche cuando estás cansada? ¿Notas que el lugar donde abusas de la persona es siempre el mismo como en la cocina o en el dormitorio? ¿Qué cosas han hecho tus hijos antes de que perdieras el control? Mantén todas estas cosas en mente, mientras piensas acerca de tu conducta. Tus respuestas darán o ayudarán a tener una comprensión porqué te comportas como lo haces, y pueden ser la clave para destrabar el porqué de tu enojo. Pregúntate si está sucediendo algo que te hace sentir amenazada. Una vez que comprendas tu propia manera de actuar, puedes trabajar sobre un cambio para beneficio tuyo y de tus hijos.

Hablemos ahora de maneras para controlar tu enojo. Sigue estos pasos y piensa en ellos cuando NO estés enojada. Este es el mejor momento para planificar a cambiar tus reacciones y respuestas.

_ Piensa en aquellas cosas que te hacen enojar.

_No ignores tus señales de advertencia. Cuando sientes que te estás poniendo tensa, es el mejor momento para retroceder de una respuesta violenta.

_Toma la decisión para reaccionar en una manera que no sea violenta. Por ejemplo, respira profundo o sal a dar una caminata. Cuenta lento si lo necesitas. Si puedes retírate o aléjate de la situación de modo que te dé tiempo para pensar acerca de cuál será la mejor manera de responder a tu hijo o a otra persona.

_ Una de las mejores maneras para evitar la violencia es orar. Habla a Dios acerca de la situación y pídele Su ayuda.

Eso es muy cierto. Hablar con Dios acerca de nuestros problemas es lo mejor que podemos hacer. Es nuestro mejor amigo. Pero el Señor se agrada también cuando nos apoyamos unos a otros. ¿Tienes alguna buena amiga? ¿Una de confianza en quien puedes apoyarte? ¿O alguien de la familia a quien conozcas bien? Te ayudarán a sentirte mejor y darás a esa persona una oportunidad de ayudarte a ti y a tus hijos. No te encierres sola en tus problemas.

_Otra ayuda es tener una consulta con una profesional o consejera. Si es cristiana mucho mejor. Asesórate dónde encontrar un centro de consejería familiar en tu ciudad o país.

Y un último consejo: NO uses alcohol ni otras drogas que solamente te harán más daño a ti y a toda tu familia. El enojo y la violencia se acentúan por el uso de sustancias que son nocivas.

Dios, en Su Palabra la Biblia nos dice que los padres amorosos están para disciplinar a sus hijos para que crezcan y lleguen a ser buenos ciudadanos y adultos responsables. Sin embargo, hay una gran diferencia entre una sana disciplina y el abuso. El abuso es destructivo y desgarra a la persona. Una disciplina apropiada proviene de un padre o madre que tiene autocontrol y quiere que su hijo aprenda a tener autocontrol.

Recuerda amiga, como madre juegas un rol muy importante en la vida de tu hijo. Como trates a tu hijo ahora hará una gran diferencia en su futuro. ¿Será un adulto saludable o un adulto que carga con su mala conducta a la próxima generación? Sí, tienes el poder para hacer un impacto positivo y poderoso en la vida de tu hijo o hija, sólo por como escojas comportarte hoy. Si te enojas y eres violenta toma los pasos que necesitas dar para cambiar, no sólo por amor a ti misma sino por amor a tus hijos y nietos.

Amiga, creemos que este es un tema sumamente importante y es necesario tomar en cuenta. La salud mental de tu hijo depende de eso y mucho más. Cuéntanos de ti cómo te sirve lo que hemos dicho.

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