El gran banquete

Quiero preguntarte ahora si has participado de algún banquete o una gran fiesta. De seguro habría mucha comida sobre las mesas y quizás jarras con jugo de naranjas que proveen entre otras la vitamina C. Hay pueblos que festejan más que otros. Les gusta llenar las mesas con mucha comida y mucha bebida. He participado de grandes fiestas y recuerdo haber comido muchas cosas ricas. Tuve el privilegio de haber sido invitada a alguna de esas festividades. También recuerdo el día de mi boda. Estuvimos rodeados de la familia y buenos amigos ¿y sabes qué? Había comida… aunque debo reconocer que no comí casi nada; pasamos sacándonos fotos y saludando a cada uno, como pasa muchas veces. Pero parece que para que haya fiesta, tiene que haber comida y bebida. Son elementos que reúnen a familias y amigos alrededor de una gran mesa.

Quiero hablarte de un banquete que está relatado en La Biblia, la Palabra de Dios y lo han titulado “El Gran Banquete”. Escucha con atención y sabrás cómo ha respondido la gente que fue invitada a participar. No siempre podemos aceptar una invitación; a veces ya tenemos otros compromisos fijados y que también son importantes. Entonces debemos saber qué escoger. Cómo decidiremos en cuanto a qué ocasión tiene prioridad. Algo de eso tendremos al ser invitadas a un banquete, como sucedió en este relatado en el Evangelio de Lucas capítulo 14 (16-20). Jesús relató una parábola, o sea una historia con un significado especial, para las personas que lo estaban escuchando. Dice así:

“Un hombre preparó un gran banquete e invitó a muchos. A la hora del banquete envió a su siervo para decir a los invitados: “Venid porque ya está preparado”. Pero todos a una comenzaron a disculparse. El primero dijo: “He comprado un campo y necesito salir para verlo; te ruego que me disculpes”. El otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Te ruego que me disculpes”. El otro dijo: “Acabo de casarme y por tanto no puedo ir”.

Hasta aquí la parábola de la Biblia. Suena a muy simple. ¿Pero qué estaba tratando decir Jesús? Quería que comprendiéramos que el Gran Banquete es una gran fiesta que Dios ha preparado en los cielos para aquellos que creen en Jesucristo y están comprometidos con Dios, no importa qué suceda en sus vidas.

Cuando escuchas las buenas nuevas de Jesucristo, es Dios invitándote a recibir su regalo de amor y gracia. Dios ha hecho su parte; envió a Su único Hijo, Jesucristo, a este mundo para salvarnos del pecado y la oscuridad a la luz y a la vida de Cristo. ¿Cuál es nuestra parte? ¡Primeramente, aceptar la invitación! Creer en Jesús y recibir su regalo de la Salvación y de la Vida Eterna. Lo segundo es estar seguras que estaremos en ese Gran Banquete.

En la parábola de Jesús acerca del Gran Banquete, todos los invitados tenían la invitación, ¿pero al fin estuvieron en el banquete? ¿Recuerdas lo que sucedió? Era costumbre en el antiguo Oriente Medio, que cuando se hacía una invitación para un banquete, no se decía el día exacto de la fiesta. Así que, cuando todo estaba listo, los invitados eran llamados a asistir. Y entonces la persona dejaría todo lo que estaba haciendo y asistiría al evento inmediatamente. Esto demostraba el compromiso del amigo a la fiesta. Lo más importante era que complacería al dueño de casa al saber que el invitado había hecho una prioridad del evento en su vida. Así que a través de la parábola, cuando los invitados dieron excusas para no asistir al banquete debido al campo, a los bueyes o a la boda, se comprobó que esa invitación no era su prioridad, no era lo más importante.

Estoy segura que a muchas de nosotras nos habrá pasado de haber planificado una salida, una reunión, pero de pronto un imprevisto en la familia nos pone frente a un asunto importante que nos exige tomar la decisión de qué será nuestra prioridad y dejar lo demás en segundo lugar. De la misma manera, hablando en términos espirituales, si has aceptado la invitación de Dios a la gran fiesta que Él está preparando en los cielos, ¿la estás haciendo una prioridad para lograrla porque es importante y de valor para ti? Sí, por la gracia de Dios has recibido tu salvación y la vida eterna en Cristo. Por eso la Palabra de Dios nos dice en Filipenses 2:12: “Ocúpate de tu salvación con temor y temblor”. Haz de Jesús el verdadero Señor y Maestro de tu vida.

Quizás tu trabajo, tus posesiones materiales, tu familia o amigos aun, te puedan apartar de Jesucristo. O tal vez tus sueños y deseos por cosas de este mundo te están distrayendo de las verdades de Cristo. Si has creído y aceptado a Jesús antes, pero ahora tu amor por Él no es tan grande como ha sido al principio, ¿quieres hacer de Él lo más importante nuevamente? Dios nos da nuevas oportunidades para decidir y escoger lo mejor para nuestras vidas. Mientras tienes vida, puedes decidir. Piénsalo y entrégate de corazón a Jesús. No dejes pasar este momento, hoy es tu día, mañana no lo sabemos.

Si es la primera vez que escuchas acerca del Gran Banquete en los Cielos, y quieres saber si tienes la invitación para asistir y gozarte con Jesús escucha lo que sigue de este relato en la Biblia:
Cuando volvió el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces se enojó el dueño de casa y dijo a su siervo: ‘Ve pronto a las plazas y a las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, a los mancos, a los ciegos y a los cojos’. Luego dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho lo que mandaste y aún queda lugar’. El señor dijo al siervo: ‘Ve por los caminos y por los callejones, y exígeles a que entren para que mi casa se llene‘” (Lucas 14: 21-23).

Amiga, como puedes escuchar, tú también estás a tiempo para aceptar la invitación y ser parte del Gran Banquete de Dios en los Cielos. Dios ha hecho lugar para más personas. Él quiere que su Hogar en los Cielos esté lleno. Quizás estés pensando que nunca serás invitada porque no te consideras lo suficientemente buena para formar parte del Reino de Dios. Puede ser que no eres rica en cosas materiales, o en títulos obtenidos por haber estudiado mucho, pero debes saber que Dios tiene un lugar para cada una de nosotras incluyéndote a ti. Si hay situaciones de la vida que te tienen paralizada o con temor por lo cual te sientes indigna de recibir las bondades de Dios, debes saber que Él te invita a llegar y recibir su perdón, Su amor y todos sus cuidados.

Recuerda que aún hay lugar en la Casa de Dios. Todo lo que debes hacer es aceptar la invitación, creer y recibir a Jesucristo y hacerlo la prioridad de tu vida. ¿Quieres recibir a Jesús como tu Salvador y Señor ahora mismo? Únete conmigo a esta oración:

Padre Dios,
Gracias por tu amor y paciencia para conmigo. Gracias porque nos das una nueva oportunidad de creer y acercarnos a ti de corazón. Perdona nuestras faltas y danos fe para creer cada día en tu amor y tu salvación. Gracias por amarnos tanto. Te recibo como mi salvador y Señor.
Amén.

Un día estaremos con Cristo disfrutando del banquete espiritual. Un poema dice: “En la mansión do Cristo está; allí no habrá tribulación, ningún pesar, ningún dolor, que me quebrante el corazón. Perfecto amor encontraré en la mansión del Salvador; perfecta paz allí tendré, mejor que la que gozo hoy. Entonces sí, yo gozaré de toda la felicidad, y ya con Cristo reinaré por toda la eternidad”.

Es un privilegio ser parte del Reino de Dios. Es mi deseo que tú también aceptes Su invitación. Podrás gozar del Gran Banquete Celestial cuando partas de este mundo a vivir para siempre con Jesús. ¡Será maravilloso!

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