El orden en que naciste

Hay mucho para decir acerca de las influencias que pueden moldear el carácter de un hijo según el orden en qué ha nacido dentro de su familia. En cuanto a ti, ¿qué lugar te tocó ocupar en tu familia? Y si tienes hijos, ¿notas alguna diferencia en cada uno de ellos según si es el primero, el del medio o el más pequeño o menor? En mi caso, tengo tres hermanos más grandes que yo y soy la única hija. Imagínate: tres hermanos para protegerme, eso está bien. Pero no quiero que los tres me digan qué hacer; me gusta tomar mis propias decisiones. Doy gracias a Dios porque nos llevamos muy bien los cuatro.  ¿Y qué acerca de ti, amiga?

Es muy interesante cómo el orden en que nacemos puede afectar quiénes somos en la vida. Hacer un estudio acerca de esto nos ayudará a comprender a nuestras amigas, miembros de la familia y compañeras de trabajo. Algunos investigadores del tema creen que el orden en que nacemos en una familia puede tener una influencia sobre las características de la personalidad. Entender esto puede darnos un panorama para poder comprender a otros y a ti misma. Veamos algunas típicas características. Son ideas muy generales y por supuesto podría no encajar en el carácter de todos tus hijos.

El que ha nacido primero: Tiende a ser muy determinado y altamente motivado para lograr cosas. A menudo se fija metas para sí mismo. En la escuela trabaja fuerte para pasar los grados con las mejores calificaciones. A menudo es más competitivo y tiene metas más altas en la educación o en la carrera. Puedes encontrar que el hijo mayor es muy organizado, está interesado en los detalles y podría ser considerado un perfeccionista. Por lo general sigue las reglas exactamente como están escritas; es muy leal y ayudador. Son los líderes que otros seguirán. Aunque no siempre se cumple.

El hijo del medio: Una buena palabra que describe a los hijos del medio es “equilibrado”. Son buenos mediadores, tienen la capacidad de ayudar a otros a sortear diferencias y tienen maravillosas habilidades de cooperación. Son niños flexibles y dispuestos a cambiar los planes con tal de lograr la paz frente a las situaciones que se presenten. Disfrutan de actividades sociales; pueden ser muy generosos y les gusta compartir. Son colaboradores y es fácil estar con ellos.

El hijo menor: Es abierto, extravertido y gran motivador de otras personas. Es afectivo, sencillo y un poco distraído. Eso puede deberse a que hay otros en la familia que se preocupan de las necesidades del más pequeño. A veces son los más arriesgados y amantes de las cosas más excitantes. Tienen muchas ideas, creatividad y un buen sentido del humor. Le gusta estar con personas para pasar divertido.

Las diferentes cosas que suceden dentro de una familia afectan todas las relaciones. El orden en que nacemos es solo una de las tantas maneras para comprender un poco mejor las complejas conductas de los seres humanos. Creo que cada persona es un individuo o creación especial y única de Dios. Él nos hizo, nos ama y quiere que lo amemos como un niño ama a sus padres. Y Dios nos creó a cada uno de nosotros con un propósito especial. Un ejemplo de ello lo leemos en el libro del profeta Jeremías en el primer capítulo que dice lo siguiente: “Antes que yo te formase en el vientre, te conocí y antes que salieses de la matriz, te consagré y te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ‘¡Oh Señor mi Dios! He aquí que no sé hablar, porque soy un joven muchacho’. Pero el Señor me dijo: ‘No digas soy un muchacho, porque a todos a quienes yo te envíe irás, y todo lo que te mande decir, dirás. No tengas temor de ellos, porque yo estaré contigo para librarte’.” Dios creó a Jeremías con un plan y un futuro para él y así con cada una de nosotras.

 

No debemos temer porque Dios sabe de nuestro presente y de nuestro futuro. Está a nuestro lado para ayudarnos.
Si bien es cierto que nacimos con cierto orden y Dios así lo planificó, todas somos especiales para Él.

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