¿Qué es la paz?

Es una palabra corta pero con mucho significado. ¡PAZ! Estuve buscando cómo define la paz el diccionario y leí lo siguiente: “Situación y relación mutua de quienes no están en guerra”, “estado psíquico de tranquilidad y sosiego”, “tranquilidad pública en contraposición al estado de guerra.”

¿Y qué es lo que piensas tú? ¿Cuál es la idea que tienes acerca de lo que es la paz? ¿Estás de acuerdo con lo que dice el diccionario o tienes una idea diferente? ¿Qué es para ti la verdadera paz? Para algunas de nosotras podría significar ese silencio que queda en casa cuando todos salen a sus trabajos o estudios. De pronto te encuentras sola, nada de ruidos a tu alrededor y hasta quizás exclamas “¡qué paz!”. Los pueblos pueden pensar en la paz cuando las personas dejan de pelear y ya no hay más guerras. ¡Cuánta tristeza inunda nuestra mente cuando escuchamos de guerras o rumores de guerra entre diferentes pueblos! Es cierto que la paz es importante para todos nosotros. Es por eso que se organizan “conferencias para la paz” y grupos como las Naciones Unidas para ayudarnos a mantener la paz y pulir las diferencias entre los países; todo por amor a la paz.

¿Asocias la paz con la manera en que te sientes en forma personal o piensas en “la paz del mundo”? ¿Piensas en tu familia y la falta de paz en tu hogar? ¿Te gustaría tener una vida más pacífica? Quizás aún te preguntas si la paz es posible. Individuos, familias, comunidades y naciones, todos experimentan conflictos. Así que ¿no piensas que de igual modo podemos experimentar la paz en todos estos niveles?

Es triste saber que en este tiempo en que vivimos se están dando conflictos en diferentes partes del mundo. Quizás para algunas de nosotras, estos conflictos parecen estar muy lejos. Otras viven en medio del horror de la guerra y todo lo que involucra eso: destrucción, muerte, hambre y otras trágicas circunstancias. Estoy segura de que a ninguna de nosotras nos gustaría vivir en una zona de guerra. Pero me pregunto: si no hubiera guerras en el mundo, ¿finalmente experimentaríamos la paz? Las personas somos egoístas y envidiosas y por lo general queremos tener lo que el otro tiene. Es una actitud que se puede dar entre dos personas pero también entre dos países; cada uno piensa que tiene la razón. Entonces ¿qué se puede hacer para dejar a un lado nuestras actitudes egoístas y crear la paz? Pienso que es importante decirse las cosas, hablar, intercambiar ideas uno con el otro y comprometerse a poner lo mejor de uno mismo para lograr la calma y evitar la guerra.

Mientras por una parte podríamos querer y hacer lo mejor, no todos quieren tomar por el camino de la paz. ¿Deberíamos entonces aceptar que en ese caso siempre habrá un conflicto? Desafortunadamente eso sucederá, siempre habrá un conflicto, pero debemos mantener la esperanza de que algún día será resuelto o tratado de otra manera. Básicamente si las personas o los países hablan, dialogan, pueden llegar a un acuerdo en que reine la paz.

Los conflictos se presentan de muchas maneras. Puede ser un desacuerdo entre dos personas, como entre un esposo y una esposa en la intimidad del hogar, o puede ser una situación más complicada cuando se da entre dos diferentes grupos en una ciudad o barrio. Si lo pensamos, las causas de los conflictos humanos (ya sean pequeños o grandes) son similares. Los miembros de una familia pueden estar enojados unos con otros debido a que no están contentos con una herencia que han recibido. Puede pasar que uno quiere lo que el otro ha recibido y entonces se produce el conflicto. Los países pelean por territorios y quieren más y si no lo logran recurren a la fuerza. Somos millones viviendo sobre el planeta y parece imposible pensar que cualquiera de nosotros pudiera jugar un rol importante en llevar paz al mundo. Sin embargo, cuando aprendemos a resolver nuestros propios conflictos a un nivel personal nos ayudará a aportar para llevar la paz al mundo.

¿Te has puesto a pensar cuáles son las razones por las que peleamos? Piensa acerca de la última vez que tuviste un conflicto con otra persona. ¿Fue con tu esposo? ¿Con tu hija? ¿Con una amiga o vecina? ¿Por qué se han peleado? ¿Te hicieron sentir muy mal? Si piensas acerca de por qué tuviste conflictos podrás encontrar que se repite un patrón en nuestras conductas. Por ejemplo, si tu esposo deja sus medias tiradas en el piso aun cuando le pediste varias veces que las levantara, puedes pensar que a él no le importa en absoluto tus sentimientos y entonces te enojas. ¿Qué harás entonces la próxima vez que encuentres sus medias en el piso? ¿Te enojarás y cuando estés frente a él le gritarás? Tu esposo podría ponerse a la defensiva y quejarse acerca de algo que haces y a él le disgusta, y así podrían continuar el uno contra el otro. Tiene que haber una mejor manera de resolver esto. La esposa podría preguntarse por qué se enoja tanto cada vez que encuentra las medias del esposo tiradas en el piso. Su respuesta es que él lo hace porque la ignora, porque quiere enojarla, porque no valora que ella limpia la casa y quiere que se vea prolija. Son todas cosas que se refieren a ella. Quizás ese esposo tiene un mal hábito y necesita que alguien con cariño le ayude a dejarlo. El proverbio dice que “la blanda respuesta quita la ira”. Si la esposa le habla con serenidad y amor, seguramente ese esposo pondrá atención en no dejar sus medias tiradas. ¿Verdad? Eso evitará que se arme una guerra en el hogar.

¿Cómo puede un ambiente pacífico en el hogar contribuir a la paz del mundo? Esto es muy necesario, ya que cada día se producen conflictos en el mundo. En cada una de esas naciones problemáticas hay niños que van creciendo en medio del conflicto y serán nuestras futuras generaciones y ellos corren el riesgo de continuar con la misma conducta que sus padres, criados en el odio y el conflicto. Te preguntarás por qué; porque es lo que ven cada día en sus hogares y en la vida de sus padres. Realmente los niños no tienen que participar de la guerra ni de los conflictos. Pero si sucediera eso, podemos hacer todo para ayudarles a luchar con el terrible trauma de esta clase de conflictos. En el hogar los niños aprenden de sus mayores. Si la mamá y el papá pueden mostrar a los hijos maneras apropiadas de resolver los conflictos cuando suceden, los niños serán capaces de seguir el ejemplo en todas sus relaciones. Si los niños pueden aprender de sus padres y maestros que el hogar y la escuela son lugares donde no hay bulling, ni abuso, ni críticas, entonces ellos aprenderán a vivir en cooperación con otros y a no tener una actitud de competencia enfermiza.

Alguien dijo que “los niños son flechas que lanzamos al futuro”. ¿Qué aprenden tus hijos en tu casa? ¿Aprenden a pelear por cosas pequeñas e insignificantes? ¿O aprenden a “hacer su parte para vivir en paz hasta donde dependa de ellos?” (Romanos 12:18).

 

Todos nosotros podemos ser ejemplos de paz para otros y especialmente para los hijos que Dios nos ha dado.
Ayudemos a sembrar la paz y eliminar las guerras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.